
¿Por qué compartimos tan a menudo solo nuestros momentos más felices con los demás? Con su obra de 2011 '365 Days: A Catalogue of Tears', Laurel Nakadate respondió a esa pregunta fotografiándose a sí misma llorando todos los días durante un año. Registradas en todas partes, desde su apartamento en Nueva York hasta aviones, trenes, hoteles y la casa de su infancia, las lágrimas se redefinen como un ritual diario, capturando los momentos justo antes, durante y después, y disolviendo la línea entre la puesta en escena y la experiencia vivida.
En estas fotografías Nakadate muestra más que tristeza: vulnerabilidad humana y dolor interior. Sentada junto a una ventana mirando gotas de lluvia, sintiéndose aislada en un avión, incluso conteniendo las lágrimas en ropa interior. Sus imágenes llevan a los espectadores a re-experimentar y empatizar con la emoción. (Algunos días las lágrimas llegaban de forma natural, ha declarado la artista, mientras que en otros pensaba en una mascota o escuchaba canciones tristes. Quizá incluso ese proceso es un momento que todos reconocemos.)
La obra desafía las normas de la imagen feliz que las redes sociales imponen, recordándonos que la tristeza y la soledad también son emociones humanas naturales. Registradas a lo largo de 365 días, las lágrimas de Nakadate van más allá de un simple registro diario; se erigen como un logro artístico contundente que compromete la verdad de la experiencia humana con el medio fotográfico.
Credit. 365_tears







참여 크리에이터는 본인 작품을 무료로 다운로드할 수 있어요.