
La colección Primavera/Verano 2026 de Loewe marcó el debut parisino de Jack McCollough y Lazaro Hernandez, donde la herencia española se encontró con el experimentalismo neoyorquino en una exhibición que desafía límites. Chaquetas de cuero satinado termoselladas y vestidos de capas múltiples de pañuelos amplificaron el volumen mediante márgenes de costura estratégicos y volantes en cascada, reinterpretando el legado artesanal de la marca a través de una lente contemporánea.
El enfoque innovador del dúo brilló en su tratamiento de prendas básicas: jeans, camisas abotonadas, camisetas y cortavientos fueron reimaginados con cuero, plisado a mano, pintura en aerosol y técnicas de alambre. La experimentación técnica alcanzó nuevas alturas con vestidos de toalla de terciopelo impresos en 3D y cortavientos de seda Gore-Tex, demostrando las amplias posibilidades de la maestría artesanal y la innovación en materiales.
El accesorio destacado de la temporada, el bolso Amazona de un asa, llegó en variaciones de ante, cuero y cocodrilo, equilibrando sofisticación con una energía práctica y sin esfuerzo, como de "corriendo al metro". McCollough y Hernandez honraron exitosamente el ADN artesanal de Loewe mientras inyectaban su característica vitalidad neoyorquina, demostrando que la tradición y la experimentación pueden coexistir para crear algo completamente fresco.
El enfoque innovador del dúo brilló en su tratamiento de prendas básicas: jeans, camisas abotonadas, camisetas y cortavientos fueron reimaginados con cuero, plisado a mano, pintura en aerosol y técnicas de alambre. La experimentación técnica alcanzó nuevas alturas con vestidos de toalla de terciopelo impresos en 3D y cortavientos de seda Gore-Tex, demostrando las amplias posibilidades de la maestría artesanal y la innovación en materiales.
El accesorio destacado de la temporada, el bolso Amazona de un asa, llegó en variaciones de ante, cuero y cocodrilo, equilibrando sofisticación con una energía práctica y sin esfuerzo, como de "corriendo al metro". McCollough y Hernandez honraron exitosamente el ADN artesanal de Loewe mientras inyectaban su característica vitalidad neoyorquina, demostrando que la tradición y la experimentación pueden coexistir para crear algo completamente fresco.









