
En el primer día de la Semana de la Moda de Milán, Antonio Marras presentó un desfile que reinterpretó la mística de la era medieval a través de la moda contemporánea. El centro del espacio de exhibición presentaba una impactante instalación escénica que asemejaba una fortaleza, cubierta de espinas y enredaderas, evocando la atmósfera del jardín de un castillo antiguo.
Gracias a esta puesta en escena teatral, las modelos que recorrían la pasarela aparecían como cazadoras, caballeros y reinas. La colección mostró una variedad de siluetas, desde vestidos con intrincados detalles de patchwork hasta piezas de largo mini, con llamativas prendas rojas que robaron el protagonismo como rosas en flor.
Rayas diplomáticas, camuflaje, gasa y encaje: diversos estampados y materiales se fusionaron armoniosamente para expresar tanto el romance de la Europa medieval como la fuerza de los guerreros. A través de esta colección, Antonio Marras demostró una vez más el poder del storytelling que une pasado y presente, creando una apertura memorable para la temporada de moda milanesa.
Gracias a esta puesta en escena teatral, las modelos que recorrían la pasarela aparecían como cazadoras, caballeros y reinas. La colección mostró una variedad de siluetas, desde vestidos con intrincados detalles de patchwork hasta piezas de largo mini, con llamativas prendas rojas que robaron el protagonismo como rosas en flor.
Rayas diplomáticas, camuflaje, gasa y encaje: diversos estampados y materiales se fusionaron armoniosamente para expresar tanto el romance de la Europa medieval como la fuerza de los guerreros. A través de esta colección, Antonio Marras demostró una vez más el poder del storytelling que une pasado y presente, creando una apertura memorable para la temporada de moda milanesa.
