
Clara Cipriano, diseñadora italiana que trabaja en París, presenta un drapeado escultural que retoma la forma de la propia columna vertebral. Describe su drapeado como una segunda piel nacida de la mano y la columna, y añade que aquello que llevamos es lo que nos sostiene. Para ella, la ropa no es tela que envuelve el cuerpo sino una estructura que lo erige.
En el vestido Erin SS26, una cresta de cuero negro, finamente plisada y unida pieza a pieza, recorre la espalda desde la nuca hasta el dobladillo. Esta columna plisada, como vértebras dispuestas una tras otra, se convierte en el esqueleto del vestido, y el resto del cuero colapsa bajo ella en pliegues. La estructura se apoya en la naturaleza material del cuero, que sostiene su propia forma. En días en que cuesta mantener la espalda erguida, ¿por qué no habría de sostenerte un vestido en su lugar?
En el vestido Erin SS26, una cresta de cuero negro, finamente plisada y unida pieza a pieza, recorre la espalda desde la nuca hasta el dobladillo. Esta columna plisada, como vértebras dispuestas una tras otra, se convierte en el esqueleto del vestido, y el resto del cuero colapsa bajo ella en pliegues. La estructura se apoya en la naturaleza material del cuero, que sostiene su propia forma. En días en que cuesta mantener la espalda erguida, ¿por qué no habría de sostenerte un vestido en su lugar?







